La del Sol Suave de Depel
Depel no es una marca.
Es un lugar que no aparece en los mapas.
Un lugar al que se llega después de haber vivido.
Después de caerse.
Después de romperse un poco.
Y también después de levantarse.
Aquí no venimos a fingir que todo está bien.
Venimos a seguir.
A seguir con lo que hay.
Con lo que somos ahora.
Depel nace de las manos y de lo que hay detrás de ellas
Del trabajo hecho despacio cuando nadie mira.
De la necesidad de hacer algo con sentido.
Aquí no creemos en fórmulas mágicas.
Creemos en los gestos, en los pequeños actos.
En encender una luz cuando todo pesa.
En parar.
En respirar.
En volver a elegir.
En recordar que todavía estamos aquí.
Y que eso ya es algo.
Depel no nace para celebrar fechas, atraer cosas ni endulzar procesos.
Nace para acompañar lo que ya está aquí, sin maquillaje.
La vida no siempre es suave.
Pero a veces, basta con un poco de sol.
Para volver a empezar.
Depel es para quienes han amado fuerte.
Para quienes han perdido.
Para quienes siguen teniendo miedo y aun así avanzan.
Para quienes saben que las cicatrices no se esconden.
Porque es por ahí, por la herida, por donde entra la luz.
No buscamos perfección.
Buscamos presencia.
Y un poco de paz dentro del desorden.
Cada objeto que nace aquí está hecho con intención,
pero también con errores, con ajustes, con aprendizaje.
Como las personas.
Como los procesos que valen la pena.
Depel no quiere salvar a nadie.
Acompaña.
Acompaña sin prisa, sin exigir.
Sin prometer más de lo que puede dar.
Acompaña a quien quiere agradecer.
A quien necesita cerrar.
A quien está empezando otra vez.
A quien sigue viva y lo sabe.
Y quiere celebrarlo, consigo misma.
Si has llegado hasta aquí,
no es casualidad.
Quizá no buscas comprar nada.
Quizá solo necesitabas este lugar.
Un lugar donde bajar los hombros.
Bienvenida.
Bienvenido.
Aquí el sol es suave.
Y las cosas se hacen despacio.